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La leyenda de las Brujas desde Salem hasta Zugarramurdi.

Verrugas nasales, piel verde, sombreros de cucurucho, escobas, gatos negros y arrugas, con estas palabras todos pensaríamos en lo mismo, en las brujas. Pero la realidad de las brujas a lo largo de la historia, nos indica que no tenían ni tantas verrugas, ni eran verdes, si no que la influencia misógina de la religión, hizo que se persiguiera a miles de inocentes acusándolas de practicar brujería.

Pero vamos a adentrarnos en el misterioso e interesante mundo de las brujas, los magos, los aquelarres y las cacerías realizadas antaño, pera esclarecer la realidad sobre lo que eran, son  y serán las brujas.

La Brujería se denomina al conjunto de creencias, conocimientos y actividades atribuidas a ciertas personas llamadas brujas y brujos. Cuyas supuestas habilidades mágicas, son empleadas para hacer daño, aunque también existen las brujas blancas, cuya magia se utiliza para el bien.

En todas las culturas se ha creído en mayor o menor medida en la brujería, pero con diferentes matices dependiendo de la región. En el Occidente cristiano, la brujería estaba ligada a la creencia del diablo, sobre todo durante la Edad Media, en la que se obsesionaron con la brujería y realizaron numerosos procesos para ejecutarlas y torturarlas, conocido como “La Caza de Brujas”.

Algunas teorías relacionan la brujería con los rituales paganos de fertilidad, hecho que nunca pudieron demostrar. Pero las Brujas, forman parte del folklore popular y están muy presentes tanto en el cine, como en la literatura, siendo iconos de referencia en muchos casos.

Más frecuentemente el termino BRUJA, ha sido reivindicado por muchas sectas ocultistas o religiones neopaganas, incluso para designar a personas que practican magia blanca, negra o simpatizantes de ciertas religiones. Más extensamente, se ha utilizado para designar en determinados clanes o sociedades a los chamanes o magos de las tribus.

En castellano se utiliza la palabra brujo en masculino, para identificar a un mago independientemente del tipo de magia que practique. Pero el término Bruja en femenino, se utiliza casi exclusivamente para personas que practican magia negra, que son principalmente mujeres, aunque esto no ha sido así siempre.

En Europa, África u Oriente, las artes mágicas siempre fueron utilizadas por los varones, los magos adivinaban el futuro, profetizaban sucesos y preparaban pociones para el amor, la fertilidad etc… Pero con el cristianismo, se puntualizo, que únicamente las manos femeninas eran las únicas capaces de realizar maleficios malignos para los padres de la iglesia.

Según indica Guy Bechtel, a lo largo de la historia, desde sacerdotes hasta emperadores se ponían a sí mismos el titulo de magos, incluso funcionarios del estado trabajaban como adivinos o augures, prediciendo quien vencería en las batallas. Esos eran magos.

Sin embargo, los brujos eran de menor estatus social y nivel cultural muy inferior, reconociéndolos como subproductos de la magia. La gente acudía a estos brujos para ahuyentar la mala suerte, tener más descendencia  o mejorar las cosechas.

Esta magia “Blanca” se practicaba en muchas regiones, en Oriente, en Occidente en la antigua Roma, en Egipto, En la antigua Atenas e incluso en África existían talismanes, amuletos contra el mal de ojo, hierbas mágicas, pociones, ungüentos… Pero al aparecer en el Cristianismo, aparece el concepto de brujería como herejía religiosa y va ligado principalmente a las mujeres, dejando al mago  (magnus) de lado, para incorporar al brujo (maleficus). Transformando el combate  en contra de la magia, en una lucha contra el paganismo.

La magia cuando era practicada en la corte papal o real por los nigromantes, que conjuraban para controlar los demonios, los poderosos magos eran del sexo masculino.

Pero más tarde los teólogos escolásticos, condenaron las prácticas, indicando que si los demonios proporcionaban servicios al mago, era porque esperaban algo a cambio, por eso el mago-señor, se transformo en bruja y el sexo del malhechor cambio, y los brujos se convirtieron en mujeres.

La evidencia deja latente, que el cristianismo lo que propicio, fue el odio hacia la mujer, convirtiéndola en la causante de todos los males, por ser mas débil de voluntad y permitir que el demonio la influenciase. Una religión que desde sus comienzos ha sido muy machista, dejando a la mujer en un segundo plano y convirtiéndola en la bruja o hechicera capaz de doblegar al hombre.

La salvaje quema de Brujas

 

A finales de la Edad media, empezó a forjarse la imagen de bruja, cuyo origen se asocia a la adoración al diablo (Demonología), adoración de dioses falsos (Idolatría) y la herejía.

El primer proceso de brujería que está documentado, data de 1324-1325 y tuvo lugar en Kilkenny, Irlanda.

La brujería tiene muchas variantes regionales registradas y documentadas en las actas de los juicios y también en la abundante literatura culta sobre el tema que se escribió en Europa entre los siglos XV y XVII.

Las características de una Bruja son:

-El vuelo en palos, animales, demonios o con ayuda de pócimas o ungüentos.

-Encuentros nocturnos con el diablo y otras brujas, denominados Sabbat o Aquelarre.

-Pactos con el diablo.

-Sexo con demonios, en forma de íncubos o súcubos.

-Magia negra.

Esta idea de Brujería es la que promovió la terrible caza de brujas, propiciada por la difusión de la idea de que las brujas conspiraban para extender el poder del diablo. La caracterización negativa de las brujas, tiene características muy similares con el antisemitismo, ya que para designar sus reuniones nocturnas se utilizaba el término de Shabat o Sinagoga de Satanás. También  tiene un fuerte carácter misógino, ya que se consideraba a la mujer más inclinada al pecado, más receptiva a la influencia del Demonio  y más abierta a la conversión en bruja.

La misoginia de la iglesia influyo enormemente en la creación del concepto maligno de las brujas. La iglesia no quemaba, ni torturaba a estas mujeres personalmente, pero colaboro en las persecuciones y exalto la imagen demoniaca de la mujer, avivando el sentimiento de odio misógino que fue general hacia lo femenino en esa época.

La Iglesia acusò a las mujeres de lascivia y promoviò la idea de su inferioridad moral e intelectual. El poder judicial y el religioso iban unidos, por lo que la iglesia presenciò miles de ejecuciones  y no hizo nada por detener las matanzas. No fue hasta 1657, cuando (Seguramente por moda o para ganar simpatizantes) condeno las persecuciones, después de que habían sido ya torturadas y ejecutadas miles de mujeres.

Hubo una difusión por toda Europa de los conceptos de brujería, debido a varios manuales que se publicaron a finales del siglo XV.

EL primer manual para inquisidores publicado fue Malleus Maleficarum (Del Latin “martillo de las brujas”), este libro afirmaba su existencia y rezaba que el hecho de no creer en las brujas, era un delito similar a la herejía “ Haireis máxima est opera maleficarum non credere” “La mayor herejía es no creer en la obra de las brujas”.

Estos libros fueron el fundamento de la caza de brujas, que  causo la muerte a una 60.000 personas.

Los Pactos con el Diablo

A las acusadas de brujería, se les acusaba de realizar pactos con el diablo. La creencia era que al finalizar el pacto, el Diablo marcaba el cuerpo de la bruja con algún tipo de señal (manchas en la piel, lunares o similar), por lo que una inspección corporal podía determinar la identificación de la bruja. Mediante el pacto, la bruja se compromete a rendir culto al diablo a cambio de la adquisición de algunos poderes sobrenaturales, entre los que destaca la capacidad para hacer diferentes maleficios, que pueden causar daño tanto a personas como afectar a los elementos de la naturaleza. Con la adquisición de poderes, también adquirían la capacidad de volar e incluso de transformarse en animales, preferentemente en lobos o gatos negros.

La capacidad de volar, se asentó a raíz de unos informes remitidos por los inquisidores de Felipe II tras su misión en Galicia. En un principio indicaron que no habían sido testigos de vuelos de brujas y que no habían encontrado pruebas de estas leyendas populares. Más adelante, estos inquisidores, afirmaron haber visto volar brujas e incluso las habían visto salir por las chimeneas con sus escobas.

Los Aquelarres

 

Las creencias populares apuntaban a que las brujas celebraban reuniones nocturnas en las que adoraban al diablo. A estas reuniones se les llamaba de diferentes formas,  pero únicamente 2 han sido las más populares: Sabbat y aquelarre. El Sabbat tiene referencias antisemitas, cuya razón de ser es la antología entre los ritos y los crímenes atribuidos  a las brujas y que cometían los judíos según la acusación popular. La palabra aquelarre, procede del euskera aker (Macho Cabrío) y larre (Campo), haciendo referencia al lugar  en el que se practicaban estas reuniones.

Según se decía, en los aquelarres se realizaban ritos que significaban un sacrilegio para los cristianos. Recitaban el credo, la consagración de una hostia negra hecha de diferentes sustancias o la bendición del hisopo negro. La mayoría de los documentos de la época, hacen referencia a banquetes descomunales, que con frecuencia contaban con antropofagia y una enorme promiscuidad sexual. La acusación más común para con estos grupos, eran los infanticidios y los sacrificios humanos que practicaban según las creencias.

La finalidad de los aquelarres, era la de adorar al diablo colectivamente. Este se personaba en la reunión en forma humana o de animal normalmente como macho cabrío, gato negro, lobo… El ritual que simbolizaba esta adoración, culminaba besando el ano del Diablo (osculum infame) y el imponía su marca a las brujas, otorgándoles también drogas mágicas para realizar hechizos.

Las creencias populares, decían que los aquelarres se realizaban en lugares apartados, en zonas boscosas y lejos de donde vivían las brujas.

Por ello cobraba más énfasis el hecho de que tenían que utilizar sus poderes para desplazarse volando a estas celebraciones. Se acuso a muchas brujas del País Vasco-Francés de asistir a aquelarres en Terranova y de desplazarse volando.

Los escenarios más conocidos por la realización de estas prácticas, han sido Zugarramurdi (Navarra), Las Guixas (Villanúa, Huesca), el monte Brocken, Carnac en Francia, o el Paso de Tonale en Italia , son los que más destacan.

El Vuelo de las Brujas

Se creía que las brujas se desplazaban volando a sus reuniones nocturnas, pero siempre hubo cierto escepticismo en torno a esta creencia que se remonta a la antigüedad clásica. Dependiendo el testimonio, la forma de volar variaba, desde Animales voladores que surcaban el cielo, hasta la más común y que ha perdurado a lo largo del tiempo, la escoba.

La simbología de la escoba se ha interpretado de muchas maneras, sobre todo siendo un objeto asociado casi exclusivamente a la mujer. Para algunos autores, se trata de un símbolo fálico, relacionado con la intensa promiscuidad que tenían las brujas, otros argumentan que la escoba pudo haberse utilizado para administrar algunas drogas alucinógenas.

Respecto a volar sobre las escobas, hubo diferencia de opiniones entre los teólogos de la época. Mientras unos opinaban que se desplazaban en estos utensilios físicamente, otros indicaban que eran sueños inducidos por el diablo o incluso se ha relacionado con el consumo de drogas conocidas en la Europa rural como, la belladona, el beleño o el estramonio. El hecho es que nunca se demostró que los vuelos se realizasen realmente, aunque las acusaciones estaban ahí.

En el Norte de Europa, la cultura popular asocia a las brujas con transformaciones, normalmente en animales, como gatos negros, lobos, cuervos…
En la cultura guatemalteca sin embargo, se dice que algunas brujas realizaban un ritual, en el que con movimientos corporales, vomitaban el alma, para poder así, transformarse en cualquier tipo de animal.
Siempre se las acuso de practicar magia negra,  creyendo que con sus hechizos, podían hacer morir o enfermar a las personas o incluso desencadenar fenómenos meteorológicos que destrozasen las cosechas.

El Origen Pagano de la Brujería

La inglesa Margaret Murray, publicó 3 libros “The Witch-cult in Western Europe”, “Good of the Witches” y “The Divine King in England”. En ellos defiende que la brujería deriva de una Antigua religión neolítica en la que los sacrificios humanos eran una práctica habitual.

Su teoría dice que las “Noches de Brujas” o Sabbat, correspondían en las épocas del año que en el neolítico, se realizaban ritos de fertilidad para evitar que la naturaleza muriese en invierno y concediera buenas cosechas en verano, estas reuniones se realizaban el 31 de Julio y el 1 de Febrero. Así la brujería permanecía ligada a las religiones panteístas de influencias germánicas y celtas.

Estas reuniones con el paso de los tiempos, se fueron transformando en ritos femeninos griegos y romanos al Dios Baco y otros ritos de origen Tracio.  El macho cabrío correspondía mas al “Dios de la Fertilidad” Pan y los “Sátiros”.

La visión que tenia Murray sobre la brujería en lo referente a la mujer y a su sexualidad era muy atractivo, jugando un papel destacado e implicaba una enorme resistencia contra la opresión eclesiástica. En los años 30, en Reino Unido hubo un movimiento importante para recuperar la brujería, basado en las teorías de Murray. Estas teorías tuvieron mucho crédito hasta 1960, momento en el que fueron cuestionadas, ya que estaban basadas en confesiones de supuestas brujas, sometidas a tortura, por lo que estas declaraciones no eran fiables.

La caza de Bujas comenzó en el siglo XV y se alargo hasta el Siglo XVIII. Las persecuciones fueron muy intensas y se extendieron por la totalidad del territorio Europeo, pero se intensifico mucho màs en Centroeuropa en los estados semiindependientes bajo la autoridad del Sacro Imperio Romano Germánico y en la Confederación Helvética. Se ha calculado que  se procesaron a más de 110.000 brujas y unas de 60.000 fueron ejecutadas, aunque se calcula  que las cifras fueron mucho más elevadas.

El origen de esta cacería se remonta a la Inquisición, un tribunal creado por el papado para la persecución de la herejía, pero que a partir del siglo XIV, se fijo de manera directa y obsesiva en la Brujería. Acusando a miles de mujeres de adoración al diablo por el hecho de tener el cabello rojo, los ojos verdes o por rechazar a un hombre, los motivos para acusarlas era indiscriminado.

Los procesos tuvieron lugar en los tribunales civiles de la misma forma en países católicos y protestantes, aunque en los territorios ortodoxos las cacerías fueron mucho menores.  Durante estos procesos, las acusadas eran torturadas con instrumentos de tortura, o violadas y golpeadas hasta que confesaban lo que los oídos de los inquisidores querían oír, que eran brujas. Por ello, los investigadores actuales son escépticos de la brujería de aquella época, puesto que todas las confesiones fueron bajo tortura, lo que no las hace fiables.

Existen algunos procesos destacados, como los juicios de Salem, en Estados Unidos, que la obra de Arthur Miller “Las brujas de Salem”, popularizó poniendo en conocimiento la expresión “Caza de Brujas”. Hoy en día, esta misma expresión se utiliza para cualquier persecución relacionada con temas ideológicos.

El fin de la persecución fue a raíz del proceso multitudinario de las Brujas de Zugarramurdi,(Criptas de Zugarramurdi foto), que tuvo lugar en la segunda mitad del Siglo XVII.

Los inquisidores, se vieron en la circunstancia de que en ese proceso,  tenían que quemar en la hoguera  a varios miles de mujeres,  si finalmente se las declaraba culpables de brujería.

Esto hubiera desatado un revuelo multitudinario, por lo que resolvieron la situación declarando que no tenían ningún pacto con el diablo y no se condeno a ninguna de ellas. A partir de ahí, no se las siguió persiguiendo mas.

En el siglo XVI Anton Praetorius (1560-1613), pastor y teólogo calvinista alemán, lucho contra la persecución de las mujeres acusadas de brujería y contra la tortura a la que se las sometía, en su obra Grundlicher Bericht, un informe muy completo sobre las Brujas y su Brujerías.

Salem, El origen.

Todo comenzó con la llegada del reverendo Samuel Parris a Salem. Venía desde las Antillas e iba acompañado de sus dos hijas Abigail de 12 años y Elizabeth de 9. También llego con ellos  su fiel y eficiente esclava negra, llamada Tituba, que por sus raíces antillanas, practicaba rituales como vudú o la lectura de la suerte en las manos.

En aquel entonces, el reverendo Parris no veía peligro alguno en el hecho de que sus hijas, jugasen con Tituba, ya que no estaba enterado de las practicas que esta realizaba, pues estaban condenadas por la iglesia católica.

Según los escritos de la época, que se han ido recopilando, las niñas empezaron a comportarse de forma muy extraña, rompiendo a llorar de repente sin motivo o poniéndose a cuatro patas y ladrando como perros.

Estos comportamientos cada vez fueron más frecuentes y comenzaron a darse en otras niñas del pueblo que se juntaban para jugar con Abigail y Elizabeth.

Otra niña llamada Ann Putman (Familia Putman en la foto), aseguro a sus padres que había luchado contra una bruja que quería decapitarla.

Ante estos comportamientos, William Griggs, el médico de Salem, acudió a examinar a las jóvenes, pero no fue capaz de identificar ninguna anomalía. Ante el desconocimiento de lo que las pasaba, diagnostico que era un caso de brujería, es decir, como no sabía que las pasaba y para no reconocer que no tenía ni idea, dijo que era brujería, mintió.

Tras esta declaración del médico del pueblo, el reverendo Parris investigo lo que estaba pasando y descubrió que sus hijas participaban en los rituales de Tituba y que el marido de esta, elaboraba un pastel de brujas, hecho a base de harina de centeno y orina de niño. A raíz de estos sucesos comenzó una persecución  oscura y terrible en Salem.

La Cacería de Salem.

Elizabeth, Abigail y sus amigas, ante el diagnostico del médico y el descubrimiento de que pasaban mucho tiempo con Tituba, las invadió el pánico y declararon que no solo la esclava las había embrujado, si no que también lo habían hecho, una indigente con problemas mentales llamada Sara Good y una invalida que vivía con un hombre sin estar casada llamada Sarah Osborne.

Estas declaraciones de las jóvenes, desataron el pánico y la histeria colectiva, por lo que se realizo una audiencia en Marzo de 1963, en la que Tituba confeso que era una bruja y que por un embrujo que había practicado, un ente maligno había atacado con un cuchillo a Ann Putman.

También declaro que un hombre la había entregado un libro, en el que figuraban todos los nombres de las brujas que había en Salem.

Estas palabras desataron aun más el histerismo y Ann Putman y su madre Rebeca Nurse, fueron acusadas de brujería y tras ellas muchas más mujeres del pueblo.

A Susanna Martin la acusaron, porque un vecino dijo que ella había embrujado a sus bueyes. No solo acusaron a mujeres, sino también a hombres como al reverendo George Burroughs, que fue señalado como el jefe de las brujas, posteriormente seria John Alden, a quien acusaron de ser el hombre que entrego el libro con los nombres de las brujas a Tituba.

En los juicios que se realizaban,  se aceptaba la existencia de espíritus, fantasmas, espectros malignos y del Diablo.

El acusador podía ser cualquier persona que afirmase haber visto algún acto de bujería y hubo muchos testimonios de acusadores.

El grupo de niñas que comenzó todo el histerismo, señalaba y acusaba a diferentes personas y las creían porque cuando veían a alguna bruja o persona con algún pacto maligno, las jóvenes enmudecían, se quedaban paralizadas, incluso se tiraban al suelo y se retorcían. Ante el espectáculo que montaban, todo el mundo las creía, parecían estar poseídas y el pueblo no ponía en duda sus acusaciones.

Ante la cantidad de personas que eran acusadas de brujería, se decidió crear un tribunal especial, dedicado a juzgar a los acusados de brujería, un tribunal exclusivo para la caza de brujas. Este tribunal fue presidido por el Juez William Stoughton, un hombre religioso hasta límites extremos, que no dudo en sentenciar a quienes eran acusados, sin remordimiento, sin escrúpulos.

La primera víctima de la caza de brujas en Salem, fue Bridget Bishop, una mujer extrovertida de 60 años, que se había casado 3 veces y aunque aseguro ante el tribunal que desconocía lo que era una bruja, fue colgada el 10 de junio de 1692. Tras su muerte hubo muchas más, tanto de hombres como de mujeres que murieron ahorcados, 13 mujeres y 7 hombres. Más de 200 fueron apresados, otros 200 fueron acusados de practicar brujería y la cacería no ceso, hasta que empezaron a estar implicadas personas de clase alta.

Cuando las acusaciones recayeron en la gente adinerada de Salem, el gobernador del lugar decidió disolver el tribunal y dejo de admitir como prueba, la existencia de espectros.

Años más tarde, los inquisidores, jueces y jurados de estos juicios, firmaron una “Confesión error”, suplicando clemencia por haber condenado a muerte a tantos inocentes.

Sobre lo sucedido en Salem hay varias teorías, una indica que Salem atravesaba un periodo de fanatismo religioso, por lo que cualquier cosa que se saldría de lo común era motivo para pensar que era obra de la brujería.

Otra teoría que es la más lógica, es la que defiende que había mucha rivalidad entre las familias de Salem, y las acusaciones de brujería, fueron el motivo perfecto para quitar algunas familias del medio.

Se urdió un complot que destruyo a muchas de las familias del lugar, aunque algunos simpatizantes de lo paranormal, siguen afirmando que Salem estaba lleno de brujas.

Lo que está claro es que con la excusa de la brujería, vieron el modo de poder someter a las mujeres, de doblegarlas si no hacían lo que se las exigía. Salem actualmente es un lugar de peregrinaje para muchos, que se acercan a conocer el lugar en el que perecieron  tantas personas acusadas de practicar brujería. Miles de visitantes acuden a este destino turístico, sobre todo en las fechas cercanas a Halloween.

Tortura, vejaciones, insultos, persecuciones, violaciones, ahorcamientos y quemas en la hoguera es lo que padecieron todas las mujeres que a lo largo de la historia fueron acusadas de brujería.  Consideradas desde siempre de voluntad débil e influenciable, eran las perfectas seguidoras del diablo. Pero esta injusta caza de brujas, finalmente se erradico, dejando paso al mito de las brujas de una forma fantasiosa, de ficción y de fantasía, que nos ha llevado a soñar en muchas ocasiones.

En la actualidad, se las denomina brujas o brujos, a las personas con el don de la visión. Personas con un sexto sentido, capaces de percibir o detectar presencias espirituales, leer las líneas de la mano, o percibir las energías de las personas.

El cine, la literatura o los comics, nos ha mostrado brujas malas (Blancanieves y la leyenda del cazador, En tiempo de brujas, Bavmorda en Willow, Maléfica, La bruja blanca en Las crónicas de Narnia, La bruja de Star Dust).

Pero también nos ha mostrado brujas buenas, como en la serie Embrujadas, la película jóvenes y brujas en la que se mezclan los dos tipos, Prácticamente Magia o en Crónicas Vampíricas (Bonnie).

Obras literarias llenas de brujas y brujos que le dan un toque mágico a los relatos, con novedades respecto a las brujas, pues ya no son verrugosas, viejas y tienen gatos negros. Ahora las brujas son bellas, misteriosas y pueden levitar. Todo un mundo por descubrir en torno a la brujería, pero no olvidemos, que en la actualidad, convivimos con brujos y brujas a nuestro alrededor, solo hay que saber identificarlos y tener cuidado con sus brujerías y aquelarres…

 

 

 

 

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